LA CLASE OBRERA EN ITALIA HOY, EL GOBIERNO DE LOS PATRONES, LOS OBREROS TOMAN LA PALABRA

La Fiom, la Cgil, la política

Por Loris Campetti – Para Sin Permiso

El articulo de Loris Campetti, publicado en il manifesto el 12 de junio, que se reproduce aquí, hace referencia a la convocatoria por parte de la FIOM de una conferencia el 9 de junio bajo el lema “el trabajo toma la palabra”. La FIOM invitó a participar en esta conferencia a los principales secretarios de los partidos y destacados intelectuales de izquierda italianos para discutir de un eje programático común de cara a las elecciones del 2013, y a las primarias de octubre del 2012 del centroizquierda italiano para elegir su candidato a jefe de gobierno, que reflejase las principales reivindicaciones del mundo de trabajo. La conferencia tuvo un gran eco mediático en Italia y en ella hablaron Maurizio Landini (secretario de la FIOM), Nichi Vendola (gobernador de Puglia y secretario de Socialismo Ecología y Libertad), Di Pietro (Italia de los Valores), Ferrero (Refundación Comunista), Diliberto (Partido de los Comunistas Italianos) y hasta Bersani (secretario del Partido Democrático), además de diversos reconocidos intelectuales de izquierdas.

 

Algunos de los principales ejes reivindicativos que expuso Maurizio Landini fueron: La defensa y extensión del articulo 18 del Estatuto de los Trabajadores (que exige la readmisión de los trabajadores despedidos improcedentemente), la extensión de la libertad y derechos de representación sindical en las empresas (a propósito en particular de la campaña de exclusión que la FIAT lleva acabo contra la FIOM en sus fábricas), políticas de reparto del tiempo de trabajo para luchar contra el paro, luchar contra la precariedad y exigir iguales condiciones por igual trabajo independientemente del contrato que se tenga, disminución de la edad de jubilación y la lucha contra la discriminación de género en el trabajo.

 

Algunos medios de comunicación inmediatamente acusaron a Landini de salirse de lugar y de querer meterse en política. Ante esto Landini respondió en la conferencia diciendo que el principio de independencia sindical no debe confundirse con la indiferencia ante la política por parte de un sindicato de clase como la FIOM que durante sus más de cien años de historia siempre ha defendido la idea de que la lucha por las condiciones de vida y de trabajo de la clase trabajadora tiene necesariamente que ir acompañado de un proyecto más amplio de transformación social para ser efectivo.

 

Landini dice además que el mercado y las finanzas están ya tan bien representados en la política italiana de hoy que hasta se identifica sin discusión los intereses de estos con los intereses generales de la sociedad. Para Landini ha llegado la hora de que sean los intereses del trabajo los que obtengan una representación digna de tener en cuenta en la política del Pais.

 

La polémica tampoco estuvo ausente en esta interesantísima conferencia y el secretario del PD, Bersani, fue abucheado cuando intento explicar la posición de su partido hacia la reforma del artículo 18, ya que este ha aceptado, con enmiendas, la reforma del gobierno Monti del artículo 18, permitiendo que la empresa compense económicamente a los trabajadores que despide improcedentemente en vez de estar obligada readmitirlos, si así lo decide el juez. Como dice Vendola: No es admisible intercambiar derechos por dinero. No se pueden monetizar derechos que son irrenunciables para la clase trabajadora.

 

Ofrecemos también al lector un enlace para acceder a los videos que contienen los discursos de la conferencia para que el mismo pueda respirar el intenso ambiente de debate político que se vivió en ella. http://www.youtube.com/watch?v=nydJfut0K5E&feature=youtube_gdata_player y http://www.fiom.cgil.it/

 

Álvaro Rein

 

 

 

¿Han enloquecido en la FIOM? [Federazione Impiegati Operai Metalurgici] ¿Qué hace un sindicato con los partidos y sus plataformas? ¿Que Maurizio Landini [secretario general de la FIOM] quiere presentarse como candidato a las elecciones? Se podría también responder así: mi candidato no ha encontrado sitio en ninguna lista, así que me hago independiente. Hay quien ha interpretado de este modo la convocatoria por parte del grupo dirigente de metalúrgicos CGIL [Confederazione Generale Italiana del Lavoro] a los secretarios de los partidos de izquierda y centroizquierda, parlamentarios y extraparlamentarios. Es una lectura politicista, escasamente apegada a una realidad políticamente, socialmente y culturalmente implosionada.

 

Una realidad que requeriría criterios bien diferentes y otra caja de herramientas para ser bien interpretada. Y quizás, ya que estamos, modificada.

 

La FIOM es un sindicato, y como tal, como representante de una parte social, desde los primeros años del siglo XX, hace política. Una política de izquierda que pone en el centro el trabajo y los derechos y pretende que quien hace política de otra forma, es decir, en los partidos y las instituciones, asuma la responsabilidad de decir de qué parte está: ¿con el capital o con el trabajo? Si se mirase la composición social del Parlamento para responder a esta cuestión, se debería deducir que, dada la elevada proporción de empresarios (y de pudientes) en los grupos parlamentarios, también en los del centro-izquierda, y la ausencia casi total de obreros y trabajadores dependientes, los partidos han escogido estar con el capital. El segundo punto de observación podría ser el estatuto del Partido Democrático (PD), en donde en el lugar de los trabajadores ya tachados se encuentran, cuando va bien, los ciudadanos, cuando va mal, los consumidores. La respuesta no cambiaría. La lente correctora encuadra los contenidos, los programas, las opciones políticas de las fuerzas más o menos de izquierda: la reforma de las pensiones que invierte la lógica de los años setenta (del «trabajar menos para trabajar todos» al «trabajar unos pocos hasta la muerte») y la del mercado de trabajo, que anula el artículo 18 – símbolo y pilar del Estatuto de los Trabajadores –, además de un ajuste del balance de una Constitución patas arriba, son rupturas que llevan la firma, entre otros, del PD.

 

En un contexto de este tipo en el que los trabajadores no tienen ya ninguna representación política y se levanta un muro que divide dos mundos, de lleno en una crisis devastadora que destruye recursos, trabajo, territorios, profesionalidad, réditos y expectativas de futuro, la FIOM y sus obreros envían el mensaje de que quien quiere el voto de los monos azules se lo tiene que ganar. Ya no es tiempo de un sindicato cordón umbilical del partido y los obreros vivido como rebaño obediente de votantes. Aparte del hecho de que esta tradición del siglo XX no está en el ADN de nuestros metalúrgicos, el siglo XX ha concluido para todos. El encuentro solicitado por la FIOM a los secretarios de los partidos que en otro tiempo representaban a los trabajadores se ha interpretado por tanto de modo correcto: tenemos una idea de cómo cambiar un escenario basado en la injusticia social y los sacrificios unilaterales y sabríamos también dónde encontrar el dinero. Queremos hablar de ello con las experiencias de la sociedad, los movimientos, los intelectuales que luchan por otro modelo de trabajo, de consumo y de vida. Y junto a ellos queremos confrontarnos con los partidos de la izquierda para saber qué piensan. Quien, por el contrario, defiende este escenario está de otra parte, no de la nuestra. No cuenta con nosotros.

Quien se pregunta si la FIOM ha decidido alinearse con [Antonio] Di Pietro [presidente de la Italia dei Valori], o con [Nichi] Vendola [dirigente de la izquierda del PD], o con [Paolo] Ferrero [secretario de Rifondazione Comunista], o quizás con [Beppe] Grillo [líder del Movimento 5 Stelle], no ha comprendido gran cosa de la FIOM. Quien por el contrario ha comprendido que el PD está sordo a los problemas que viven y plantean los obreros metalúrgicos ha entendido bien. La única pregunta que no tiene respuesta es: ¿por qué no ha sido la CGIL en su conjunto la que ha convocado el cara a cara que tuvo lugar el sábado en Roma?

 

 

Loris Campetti, periodista del diario Il Manifesto, cuya redacción en Turín dirigió durante diez años, escribe habitualmente sobre cuestiones sindicales. Es también colaborador de la Radio 3 italiana y autor de Non fiat. Come evitare di svendere l´Italia.[Cooper, 2002]

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