LA CULPA DE HEBE

La culpa de Hebe – Por Luisa Rey Lehr – Para Prensa Rebelde

El origen de todo el “escándalo” Schocklender –  Fundación Madres de Plaza de Mayo no hay que buscarlo en actitudes de Hebe, cuya lucha inclaudicable es un ejemplo, sino en la política implementada desde el gobierno para con los organismos de Derechos Humanos.

Para decirlo más claro : en su afán de MANEJAR, CONTROLAR, DIRIGIR la política de los organismos, desde el gobierno se impulsó por un lado las diferencias ideológico – políticas que se percibían en los mismos, se propició consolidar la separación  de aquellas Madres que no aceptaban “partidizar” los organismos y por otro lado se alentó en Hebe, conociéndola, sabiendo de su compromiso, pero también de su tozudez y vulnerabilidad, a  desarrollar distintos  planes necesarios, de educación, de viviendas y de inclusión social y se le suministraron enormes sumas de dinero, con el módico requerimiento , que ni siquiera  debió explicitarse, de sumarse a las filas gubernamentales, con el objetivo kirchnerista  de ganar consenso social.

Creemos que si el plan original de viviendas sociales, el que fue diseñado y presentado en realidad por Estela Carloto y terminó siendo usado por Nestor Kirchner previo convencimiento de Hebe para apropiarse del mismo, si este plan hubiera sido administrado por Estela , muy otra hubiera sido la historia.

Entendamos bien, no es que esté mal apoyar a organismos de Derechos Humanos, lo que estuvo mal fue condicionar,   esos apoyos a una  sumisión política no explicitada.

Pero esa es , ha sido y será una forma de trabajar en política del kirchnerismo. Del mismo modo ha trabajado para quebrar la CTA , aunque ello haya significado respaldar  a un dirigente como Yasky , de quien lo menos que se puede decir de el, es que no ha apoyado con firmeza a los afiliados de su gremio.

Y de la misma manera le ha dado igual apoyar a Carlos Menem en su intento de perpetuarse en el Senado para mantener fueros, o a Gildo Insfrán, el responsable de los asesinatos de argentinos tobas o conseguirse el apoyo político de viejos referentes del peronismo, a unos comprándoles mediante contratos de manejo de cartelería callejera, a otros otorgándole el control de ciertas obras públicas y a muchos retribuyéndoles con puestos estatales de jugosos salarios y, obviamente,  a determinados popes de la CGT   liberándolos de toda auditoría para manejar los fondos sindicales.

Asimismo  ha comprado voluntades de periodistas o grupos periodísticos con el simple mecanismo de asociarse con ellos o  beneficiarles con publicidad oficial y jugosos contratos siempre y cuando aceptaran la teoría que determinados temas no pueden ni deben mencionarse para no “hacer el juego a la derecha” o para “no atacar al proyecto”.

Todo vale para ganar voluntades, para sumar referentes. Esta forma de “hacer política”  utilizando fondos públicos para propiciar alianzas, corrompiendo instituciones si fuera necesario, hacer uso de amistades para luego desecharlas, aliarse por derecha o por izquierda sólo para consolidar poder sin importar antecedentes o prontuarios ya había sido aplicado en Santa Cruz y venía de una vieja práctica de cierto sector del peronismo nucleado alguna vez en la JP lealtad.

En un ambiente tal  no es extraño que se desarrollara un canalla como Schocklender ni que se descontrolara un manejo de fondos que viene siendo denunciado desde hace tiempo, tanto por militantes históricos del peronismo como Vicente Zito Lema (1), y  también de la izquierda, como Nestor Kohan (2), y evitado,  poniendo distancia, por Madres Linea Fundadora.

Así un organismo que nos llena de orgullo como Madres de Plaza de Mayo fue nada más que un escalón más para ser usado y lo que es peor ser usado como se usan los escalones: pisoteándolo.

Es el momento de acercarse a las Madres, a ayudarlas, a abrazarlas, tal como ellas nos abrazaron como sociedad.

Las Madres de Plaza de Mayo no tienen la culpa de la corrupción, de haber sido usadas, tampoco Hebe.

El Estado burgués, ESTE Estado burgues, como cualquier otro, medra en la corrupción, da zonas liberadas a sus socios mineros o petroleros, a las corporaciones bancarias, a las exportadoras graneleras, y acalla a los sindicalistas venales dandoles libertad en sus quintitas, a la juventud de la Cámpora  dandole manejo de fondos millonarios o Aerolineas y otras empresas,a los barones del conurbano libertad para esquilmar y a los señores feudales de las provincias pista libre para el latrocinio.

La corrupción para vivir esta en su esencia, todos lo sabemos.

Y lo más triste y doloroso es que Hebe también, ahora, lo sabe.

Cordoba 10 de Julio de 2011

Notas:

(1)

Vicente Zito Lema Carta a las Madres de Plaza de Mayo

 

A los compañeros y compañeras de la Universidad Popular; 

A la Asociación Madres de Plaza de Mayo; 

Para evitar confusiones de buena o mala fe, y para que no se cometan actitudes ilegítimas que dañen a la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, pongo en conocimiento de todos lo siguiente: 

1. No renuncio a la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo. No se renuncia a lo que se ama, y yo amo profundamente ésta Universidad que soñé, fundé, puse en marcha, y de la que soy director académico y docente.

2. He decido alejarme de la universidad para evitar las groseras provocaciones del administrador Sergio Schoklender, incompatibles con el espíritu y prácticas intelectuales que deben regir una institución universitaria.

3. Son públicas mis profundísimas diferencias con el administrador Sergio Schoklender. Se trata de historias y conductas que remiten a nuestras muy distintas historias personales y que chocan absolutamente en el plano de la ética, la moral, la política y la cultura.

4. Sólo con perversidad o inocencia desmedida se puede afirmar que me alejo de la universidad porque me deben mis sueldos como trabajador en la misma. Las Madres no pueden mentir. Ellas saben que nunca les reclamé pago alguno. Mi salario fue fijado por ellas y el administrador. Me han pagado siempre con demoras y a la fecha me deben seis sueldos aproximadamente. Insisto que nunca reclamé a las Madres, ni en forma verbal ni por escrito. Eso sí, he disputado con el administrador, por entender que se me ofendía en la medida de ser el único trabador de la universidad a quien no se le pagaba correctamente. Eso lo saben incluso los demás trabajadores de la universidad, docentes amigos y el propio delegado de los trabajadores no docentes de la universidad. El administrador me ha reconocido que las irregularidades en el pago de mis sueldos era practicadas como forma de presionarme políticamente. Aclaro que desde que trabajo en la universidad, he dejado mis otras actividades rentadas, salvo esporádicas conferencias o pagos recibidos por mis libros. Considero de absoluta dignidad que los trabajadores intelectuales seamos reconocidos en nuestros derechos. También pienso que el tema de mis sueldos atrasados es una cuestión menor, pero ha sido usado con el intento de desacreditarme y tapar así las profundas diferencias que tengo con el administrador por su manera de comportarse y por poner en peligro la existencia de la propia universidad con sus actitudes irresponsables. 

5. He sido enterado por docentes de la universidad que desde hace ya meses se ha instalado una suerte de “conspiración” para alejarme de la universidad. Pienso que eso está ligado a mis críticas al administrador sobre su conducta y últimamente, y tal como he puesto en conocimiento de varios docentes, a que tengo fundadas sospechas sobre la manera en que se está gestando nuestra instalación en lo que se pretende sea la nueva sede de la universidad. Hasta ahora desconocemos todo documento que avale la legalidad de nuestro traslado al edificio de Belgrano y Defensa. Y sólo se nos habla de “milagros”. No quiero formar parte de algo que en el futuro pueda dar cabida a responsabilidades judiciales y nuestra desacreditación pública. 

6. A esta altura de los acontecimientos es obligación que el administrador rinda cuenta de los numerosos aportes que la universidad ha recibido. Se nos habla de que la universidad está en ruinas, pero nada sabemos de cómo fue administrada y la suerte de las donaciones, de mucho valor, recibidas por la universidad y que sólo son conocidas y utilizadas por el administrador. La universidad debe tener una administración trasparente, de la que participen representantes de todo los que forman parte de nuestra institución. 

7. Recuerdo a todos que es el Consejo Directivo el que debe tomar todas las resoluciones importantes que hacen a la marcha de la universidad. Por eso pido la reunión del Consejo Directivo, porque incluso allí corresponde que se nombre al legítimo director académico que me seguirá en funciones, cargo al que no me presentaré, y pido que también allí se nombre al nuevo administrador. Pido también, en base a mi experiencia como director de la Universidad, que siga en funciones el Consejo Académico Asesor que he designado, y que integran todos los docentes responsables de las áreas y todos los docentes de seminarios permanentes, y que tengan funciones no sólo de asesoramiento sino con igualdad de decisión y voto que el propio Director. A la par pido se instituye un Consejo Asesor Administrativo, con las mismas facultades, para que las resoluciones más importantes que la universidad debe tomar con urgencia, en estos campos, no caigan únicamente sobre una persona, sino en forma colectiva.

8. Quede claro, como lo dije más de una vez públicamente, que todo lo que mi espíritu y mi intelecto han puesto en esta universidad popular, lo dejo para la Asociación Madres de Plaza de Mayo en tributo a la memoria de nuestros compañeros. A la par también he dicho que son los docentes, los trabajadores de la universidad y los estudiantes, los únicos dueños de la misma. Me alejo de la Universidad, como manera de preservar su continuidad y evitar mayores daños. Estoy conforme con todo lo que ya hice, reconociendo incluso todas las equivocaciones que de buena fe he cometido. 

Lo que no permito es que se me acuse de haber “trabajado poco”, cuando prácticamente he dejado mi vida aquí, como es de conocimiento de todos los que transitan la universidad, y me resisto a que ningún infausto monje negro, reviva en nuestra institución una suerte de Lopezregismo. Ya he sufrido demasiado, (persecuciones, censuras, atentados, exilio) al igual que muchos compañeros, en manos de esos nefastos mesiánicos. Sean los clásicos represores, o los que impúdicamente, saliendo de la oscuridad, se suben a caballo de experiencias históricas de las que nunca han sido parte. 

9. Con dolor debo advertir públicamente que todo atentado o “extraño accidente” contra mi persona o contra mi familia caerá como responsabilidad sobre el administrador Sergio Schoklender, de quien ya conocemos perversas prácticas. 

10. Finalmente quiero agradecer a todos los que han sido y son parte de la universidad la ayuda que me dieron para cumplir uno de los mejores sueños de mi vida, y desear de toda corazón que mi alejamiento de la institución no impida la continuidad de aquél gran sueño. 

Un abrazo fraternal, 

Vicente Zito Lema, 22 de febrero de 2003

(2)

Nestor Kohan: Carta a las Madres de Plaza de Mayo

De: Néstor Kohan
Asunto: Carta a las madres de plaza de mayo

 Fecha: Tue, 19 Jun 2007 03:08:07 -0300
Carta a las queridas Madres de plaza de mayo

Boedo, Buenos Aires, 18 de junio de 2007

Comencé a participar en las marchas de las madres de plaza de mayo en el año 1982, cuando todavía estaban los militares en el poder (yo arañaba la mitad de la escuela secundaria). Además de la hoy ya tradicional consigna de ” Ahora, ahora, resulta indispensable, APARICIÓN CON VIDA y castigo a los culpables” recuerdo otro cantito popular de aquellas marchas: “Milicos, muy mal paridos, ¿qué es lo que han hecho con los desaparecidos? La deuda externa… la corrupción… son la peor mierda que ha tenido la nación. ¿Qué pasó con las Malvinas? Que esos chicos ya no están… ¡No debemos olvidarlos… y por eso hay que luchar!”. Acordarme de esas marchas me sigue emocionando y erizando la piel.

En esas épocas las marchas de las madres eran engrosadas por las distintas corrientes de la izquierda (aunque no toda la izquierda iba, había algunas vertientes que las despreciaban acusándolas de “ultraizquierda”). Obviamente no iban Kirchner ni ninguno de los grandes políticos del sistema, llámese gobierno u “oposición”. Tampoco los oportunistas, mediocres y acomodaticios, que recién ahora “descubren” a las madres y se llenan la boca con la palabra «derechos humanos» porque eso gana votos, cuando antes del gobierno K las insultaban y las calumniaban cada vez que podían.

Al año siguiente de aquel 1982, más precisamente la tarde del 30 de junio de 1983, con dos amigos de la escuela (Sebastián B. y Alejandro A.) con quienes estábamos tratando de organizar el centro de estudiantes, por entonces prohibido, fuimos a ver a Hebe para hacerle un reportaje. Pensamos que nunca nos iba a recibir. ¡Nos atendió y nos prestó mucha atención! Junto a Hebe también estaba esa entrañable y pequeña madre llamada Juanita. Les hicimos un montón de preguntas ingenuas e ignorantes. Las madres nos contestaron con paciencia y nos enseñaron lo que estaba pasando. Según nos dijeron, era la primera vez que chicos de la secundaria las entrevistaban. La entrevista, demasiado larga para una publicación estudiantil, quedó mayormente inédita; sólo publicamos un fragmento en nuestra revista La trinchera (su primer número llevó en la tapa al Che Guevara y una estrella roja de cinco puntas; en aquellos años el Che era innombrable hasta para alguna izquierda que hoy le rinde culto). Acabo de incorporar aquella entrevista entera a mi último libro Pensar a contramano: las armas de la crítica y la crítica de las armas, prologado por Osvaldo Bayer, que recién salió de imprenta hace unos meses.

En esa época, a Sebastián lo expulsaron de la escuela, nosotros ya dirigíamos el centro de estudiantes y organizamos una huelga de tres días para forzar su reincorporación. Tomamos la escuela y no entró un solo alumno a clase. Por entonces el diario La Voz, afín a los montoneros, le dio amplia repercusión a la huelga. Toda la izquierda marxista se solidarizó, mientras volanteaba la puerta del colegio. En algunas de esas trifulcas terminamos obviamente en la comisaría, apresados por agentes de civil que nos tenían identificados y nos esperaban a la salida de la escuela. No lo pudimos reincorporar. Pero bueno, ya habíamos tomado contacto con Hebe y las madres.

Pasaron los años. Vino la militancia en la Villa Carlos Gardel, en la provincia de Buenos Aires, bajo el dominio del PJ y del facho Juan Carlos Rousselot, amo y señor feudal de esos territorios de miseria, explotación y exclusión social. Con aquellos compañeros y compañeras del barrio fuimos a mil marchas y movilizaciones, siempre encolumnados con las madres, a contramano de toda la sociedad oficial que garantizaba la impunidad de los milicos y la hegemonía del neoliberalismo en sus diferentes vertientes (radicales o peronistas).

Mientras trabajábamos y militábamos, estudiamos y nos recibimos en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Trabajamos entonces en escuelas secundarias. Siempre, invariablemente, enviábamos a los chicos de la escuela (estatal y pública) del barrio de Haedo a hablar con las madres y hacer monografías sobre los milicos, el golpe de estado, los desaparecidos, la deuda externa, el neoliberalismo. Durante muchísimos años. Los pibes volvían encantados. Les pasaba lo mismo que a nosotros cuando éramos más chicos. Las madres los atendían, les contaban la historia no oficial, la otra historia de nuestro país, la verdadera historia. Incluso, a una de esas camadas de nuestros alumnos secundarios, Hebe les regaló la colección completa del periódico de las madres. Por nuestra insistencia, la bibliotecaria de la escuela los aceptó en la biblioteca escolar pero… los clasificó bajo el rubro: “Subversión”.

Pasó el tiempo. En la Universidad de Buenos Aires publicamos otra revista. Se llamó Dialéktica. Allí, en 1993, tras la caída del muro, en pleno auge menemista y neoliberal, denunciamos el Congreso de Filosofía que en octubre de 1980 los profesores de la carrera de Filosofía de la UBA le armaron al general Videla para legitimarlo ante la opinión pública internacional (mientras gran parte de los compañeros de la facultad estaban secuestrados, torturados y desaparecidos…). Publicamos las actas de ese congreso nefasto y miserable que quería dar, ante la prensa mundial, muestras de “amplitud y tolerancia” en el país de la ESMA y los 30.000 desaparecidos. Incluimos el discurso de apertura del brigadier Cacciatore, gran pensador nacional, y el discurso “filosófico” de cierre del general Jorge Rafael Videla, otro cerebro vernáculo. Y publicamos la lista de participantes y ponentes al congreso de Videla, donde se encontraban gran parte de nuestros profesores “democráticos” y muchas figuras “serias y respetadas” de la cultura argentina… (varios siguen hoy al frente de las cátedras; entre muchos otros participantes se encuentra la primera candidata del ARI y Telerman a las recientes elecciones). La respuesta fue un huracán. Los que trabajábamos en el Instituto de Filosofía perdimos inmediatamente el empleo. Nos amenazaron además con un juicio millonario… Gran parte de la intelectualidad de izquierda se solidarizó. Fui a ver a Hebe y ella, como siempre, estuvo a la cabeza de esa solidaridad. No sólo escribió para nuestra revista. Vino además a la facultad en persona, con muchas madres, acompañada incluso de un equipo de filmación, para garantizar que no nos sucediera nada.

Y así siguió la historia. Siempre con las madres, en cada movilización, en cada denuncia del poder, en cada iniciativa contrahegemónica, en cada lucha contra los molinos gigantes del capitalismo y sus personeros criollos.

Y en 1997 vino la cátedra del Che en la UBA, donde logramos aglutinar mucha gente joven, nuevamente, siempre, junto a las madres.

Hasta que en 1999 nos invitaron a formar parte de un proyecto hermoso: la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo (UPMPM), “universidad de lucha y resistencia”. El orgullo no nos entraba en el corazón. Me acuerdo una vez, cuando volviendo de aquellas primeras reuniones donde se estaba fundando la Universidad Popular, debatiendo, organizando y diagramando las primeras carreras, al bajarme en avenida Rivadavia del colectivo (donde viajaba con Porota, otra de las queridas madres) me fui caminando y pensando el tremendo privilegio que tenía de poder compartir ese proyecto. Como dijo Hebe en el discurso de apertura pública de la UPMPM, el 6 de abril del año 2000, ellas fundaban una Universidad Popular ” para formar cuadros revolucionarios”. ¡Qué gran desafío! Una tarea que todavía sigue actual y pendiente hoy en día.

En ese mismo año de la fundación, en el 2000, publiqué un libro de investigaciones sobre la historia del marxismo argentino y latinoamericano. Lo presenté en la librería de las madres «Osvaldo Bayer». El libro se lo dediqué a Hebe y a las madres… Michael Löwy, el prologuista de esa investigación, y muchos otros profesores de Europa y América Latina, venían invitados por nosotros a dar clases en la Universidad Popular.
Pero la sociedad oficial no soportaba que existiera una Universidad Popular donde se reivindicaba la insurgencia, donde se estudiaba marxismo, donde se formaban —con una perspectiva antimperialista y anticapitalista— los militantes de base y la gente de abajo. Varios periodistas famosos, incluso “progres” (que hoy son fanáticos adherentes a Kirchner), salieron a insultar a las madres y a Hebe. No tuvieron escrúpulos. Las infamias eran increíbles. Cuando los oportunistas, pusilánimes y mediocres les daban la espalda y se hacían los distraídos ante tantos ataques mediáticos, traté de defenderlas, demostrando que detrás de los insultos de estos “periodistas estrellas” no estaba Rodolfo Walsh… sino el dinero de la Fundación Ford, vieja tapadera de la CIA. Hice entonces una documentada historia de la CIA y de la manera en que compraba intelectuales, sociólogos y periodistas para insultar a los revolucionarios más radicalizados.

Y continuaron las marchas; las movilizaciones; la toma nocturna de la catedral; la huelga de hambre que hicimos junto a las madres por los presos políticos de La Tablada; la participación en la rebelión popular de diciembre de 2001; las piedras y los choques permanentes con la policía; la solidaridad con las obreras de Brukman —cuando tiramos las vallas policiales junto con Celia M.— y los obreros de Zanón —los fuimos a ver junto con las madres hasta Neuquén—, quienes tomaban las fábricas y las ponían a producir sin patrones; la toma del rectorado de la UBA y los cortes de rutas junto a los movimientos piqueteros, etc.,etc.,etc.

Entonces, en medio de todo ese torbellino popular que ascendía y crecía, hicimos la Cátedra Che Guevara y el seminario sobre El Capital. ¡Qué diferente a la UBA era enseñar El Capital en la Universidad Popular! ¡Cuánto más interesante y productivo, debatir a Marx o a Lenin, al Che Guevara o a Mariátegui con una piquetera, un laburante de fábrica, una ama de casa, un “doctor” universitario y un pibe de barrio que no terminó la escuela!. Todos juntos y juntas sin falsas jerarquías que impiden pensar y aprender colectivamente. Producto de esas clases, que tanta energía nos insumían y con tanto entusiasmo desarrollábamos, quedaron varias herramientas de trabajo para ese proyecto de ” formar cuadros revolucionarios”. Con esas clases escribí otros tres libros: El Capital: Historia y método (editado dos veces por la universidad de las madres y una en Cuba); Introducción al pensamiento marxista (editado tres veces por la universidad de las madres, una en Brasil y otra en España) y Ernesto Che Guevara: El sujeto y el poder (editado dos veces por las editoriales La Rosa Blindada y Nuestra América). Por ninguno de los tres libros cobré un solo peso. Los tomé como tarea militante. Eso son. Con ese espíritu los escribí y sigo estando orgulloso de haberlo hecho. Son mi pequeñísimo y microscópico granito de arena para ese gran sueño colectivo que es formar cuadros revolucionarios. ¿El objetivo? Simplemente hacer, alguna vez, la revolución socialista en la Argentina, por la que entregaron su vida miles y miles de compañeras y compañeros desaparecidos.

Esa perspectiva ideológica, política y pedagógica es la misma que llevamos cada vez a las escuelas de formación del MST de Brasil, a Cuba y a muchos otros lugares. Siempre con el mismo horizonte político. Por ejemplo, en ese tiempo publiqué, como parte de una serie, el libro Marxismo para principiantes destinado a socializar en forma pedagógica el pensamiento de nuestra tradición. Cuando allí tuve que explicar la lectura marxista de la historia del capitalismo, los genocidios y la interpretación que hace Walter Benjamin del materialismo histórico no se me ocurrió otro dibujo que el de las madres de plaza de mayo enfrentando un gigante con calavera, parca y guadaña, símbolo de la muerte y del capitalismo. Creo que elegir ese dibujo fue una buena decisión.

Las madres nos dieron muchísimas muestras de cariño, de afecto y de reconocimiento por toda esa tarea militante. Hebe, incluso, me regaló un libro donde se incorporaba una intervención suya sobre la Comuna de París realizada en Brasil (aquella vez que mientras ella estaba de viaje torturaron a su hija Alejandra), con una dedicatoria hermosa de puño y letra que conservo con gran orgullo.

Entonces vino el gobierno de Kirchner y nuestras discrepancias públicas con el kirchnerismo y su proyecto de “capitalismo nacional”, siempre mantenidas con respeto. A la primera persona que le manifesté mis desacuerdos con las nuevas posturas de apoyo total a ese gobierno fue a Hebe, cara a cara, en una reunión a solas en su propio escritorio, en la casa de las madres. Lo hice con el respeto de siempre pero en forma clara. Hablando lealmente y de frente, como se debe, no por la espalda. Las madres lo saben. Desde el inicio mismo del gobierno de Kirchner, desde la primera reunión que ellas tuvieron con él (recuerdo, por ejemplo, la pregunta de una madre, cuando todos escuchábamos en la cocina lo que Hebe contaba de esa primera reunión con el actual presidente: ” ¿Néstor: por qué tenés esa cara de culo?”. Mi respuesta textual fue: “Porque no estoy para nada de acuerdo con lo que estoy escuchando”).

¿Cómo apoyar a un gobierno que se dice defensor de los derechos humanos y mantiene en prisión a l@ s pres@s polític@s, deja impune a los secuestradores de Julio López —desaparecido en democracia— y abre causas judiciales contra los piqueteros rebeldes? ¿Cómo apoyar a un gobierno que dice enfrentar al FMI pero paga puntualmente la deuda externa? ¿Cómo apoyar a un gobierno que coquetea con Chávez y Fidel mientras el presidente Kirchner y su esposa Cristina golpean la campanita en la bolsa de valores de Wall Street, bajo una bandera mugrienta de las estrellas y las barras y con una sonrisa que no pueden disimular? ¿Cómo apoyar a un gobierno que se dice progresista pero insulta y descalifica a los maestros que reclaman aumento de salario mientras los grandes exportadores de soja amasan fortunas millonarias? ¿Los derechos humanos, centrales en la retórica oficial y sus intentos de legitimación, son compatibles con la recientemente aprobada Ley “Antiterrorista”?

Varios años después de aquellas primeras discusiones con Hebe, mantengo entonces esa disidencia y esa discrepancia.

Y entonces ahora, después de todo ese vínculo de años y años, de toda esa tarea y ese esfuerzo militante de tanto tiempo, donde participé dando clases en forma militante, no como empleado rentado, en la Universidad Popular durante ocho años (15 cuatrimestres), me acaba de llegar por correo electrónico, ni siquiera verbalmente, un comunicado con la cancelación de las clases sobre el Che Guevara, a partir del segundo cuatrimestre, por no respetar los reglamentos administrativos —al no tomar asistencia en las clases— y “por un problema de aulas”…

Después de la reciente expulsión del compañero Herman Schiller (con quien me solidaricé públicamente en la misma Universidad Popular y en su programa de radio), echado por su oposición a Kirchner…, ¿cómo interpretar esta prohibición, supuestamente “administrativa”?

Si alguna vez en la UPMPM se priorizó la palabra del Che Guevara, hoy ese mensaje marxista, insumiso y rebelde, ya no resulta cómodo. Lo entiendo perfectamente. No es compatible con la propaganda del “capitalismo nacional” que (a nivel puramente retórico) difunde Kirchner.

Pues bien, nunca me gustaron los escandaletes, las puestas en escena y esa incapacidad para resolver las diferencias políticas de otro modo.

Con el Colectivo AMAUTA, formado inicialmente en la Universidad Popular y que se nutre de diferentes compañeros y compañeras de distintos seminarios con quienes desarrollamos tareas de investigación marxista y formación política de la militancia de base, continuaremos haciendo exactamente lo mismo en otros ámbitos. De hecho trabajamos desde hace mucho tiempo —en capital federal y en barrios de la provincia de Buenos Aires— haciendo formación política y manteniendo el vínculo con diversos compañeros y compañeras piqueteros, sindicalistas y estudiantiles opositores a Kirchner.

No importan el edificio, las aulas ni las listas reglamentarias de asistencia; lo que importan son las ideas, los valores y los proyectos. Para el Colectivo AMAUTA sigue teniendo validez aquella hermosa idea, alejada de los funcionarios con traje, corbata, chofer y secretaria, a buena distancia de los pasillos, subsidios y ministerios oficiales, de ” formar cuadros revolucionarios”. El difícil pero apasionante proyecto de construir hegemonía desde abajo, a partir de la lucha y la resistencia, con el objetivo estratégico de la revolución socialista.

Estoy agradecido a las madres por todo lo que le dejaron al movimiento popular desde los años, tristes y oscuros, de la dictadura militar. Mantengo el respeto que siempre les tuve, desde que era un pibe adolescente. No he perdido el cariño y el afecto personal que siento por estas queridas viejas, a pesar de las actuales diferencias políticas. Espero sinceramente que la lucha de nuestro pueblo logre modificar la actual correlación de fuerzas y, en una nueva coyuntura política, nos volvamos a encontrar en la misma senda.

Un abrazo grande
Hasta la victoria siempre
Néstor Kohan

ECHARON A SCHILLER DE LA UNIVERSIDAD DE LAS MADRES

REPUDIO A LA MEDIDA ARBITRARIA

Expresamos nuestro repudio por la decisión de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo de echar al periodista Herman Schiller, quien había consolidado allí un interesante espacio -crítico, pluralista- dedicado al campo popular, sin discriminaciones. Consideramos que la medida arbitraria, adoptada explícitamente por razones ideológicas, resulta emblemática del dramático y sorprendente giro que ese histórico organismo de derechos humanos ha desarrollado en los últimos tiempos a favor del poder de turno.
Adhesiones a:
154-445-3909 (Dr. Zambrano)
4716-2367 (Dr. Marenda)
4750-9005 (Dr. Mareada)
hermanschiller_solidarid@hotmail.com

Primera firmas:

James Petras (presidente honorario de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo), Eduardo Barcesat (abogado, docente universitario), Gustavo Lerer (delegado de los trabajadores Hospital Garrahan, Rubén Dri (teólogo), Diego Bonadeo (periodista), Alberto Santillán (padre de Darío Santillán, asesinado en Avellaneda el 26-6-02), Osvaldo Barros (integrante de la Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos), Laura Ginsberg (Apemia, Asociación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la Amia), Eduardo Soares (abogado, defensor de presos políticos, integrante de la Agrupación Martín Fierro), Guillermo Pacagnini, Eduardo Barragán y Jorge Yakowsky (médicos, integrantes de la Cicop), Raúl Godoy (referente de la fábrica recuperada Fasinpat, ex Zanón), Néstor Pitrola (Polo Obrero), Enrique Raffo y Luis Cortadi (presidente y secretario, respectivamente, de la Mesa Coordinadora de Jubilados y Pensionados), Guillermo López (Cultura Indígena), Dora Molina (ex presa política de La Tablada), Rodolfo Yanzón (abogado), Patricia Walsh y Marcelo Parrilli (Cadhu, Centro de Abogados por los Derechos Humanos), Jorge Altamira y Marcelo Ramal (Partido Obrero), Patricio Echegaray y Jorge Kreyness (Partido Comunista), Vilma Ripoll y Pablo Vasco (Movimiento Socialista de los Trabajadores), Christian Castillo y José Montes (Partido de los Trabajadores por el Socialismo), Juan Carlos Giordano (Izquierda Socialista), Liliana Olivera (legisladora socialista de Córdoba), Graciela Rosenblum y José Schulman (presidenta y secretario, respectivamente, de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre), Oscar Kuperman (coordinador de unidad Barrial y Movimiento Teresa Rodríguez), Delia Blanco (presidenta de la Apdh-La Matanza), Fernando Esteche (Quebracho), Gino Straforini ( MIR chileno), Horacio Ballester, José Luis García y Elsa Bruzzone (integrantes del Cemida), Miriam Bregman (integrante del equipo de abogados de Julio López), Pablo Llonto (periodista , abogado, autor del libro La Noble Ernestina), Romina del Pla y Daniel Sierra (militantes del gremio docente de la provincia de Buenos Aires), Ricardo Ragendorfer (coautor del libro La Bonaerense, historia criminal de la policía de la provincia de Buenos Aires), Mario Mazitelli (Partido Socialista Auténtico), Susana Viau (periodista), Elisa Rando (periodista), Raúl Castells (Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados), Antonio Bitto (Movimiento Teresa Rodríguez 12 de abril), Juan Carlos Cena (ferroviario autor del libro El ferrocidio), Julio Gambina (economista), Manuel Malvicino y Gabriel Fariñas (Partido Revolucionario Marxista-Leninista), Daniel de Santis (docente universitario, historiador de las luchas del PRT), Ernesto Goldar (escritor), Abel Alexis Latendorf (ex diputado porteño), Enrique Madani (luchador por los derechos de los pueblos originarios), Héctor Mareada (veterinario, militante del Partido Comunista de 3 de Febrero), Gustavo Munizaga (M-29), Sergio Ortiz (Partido de la Liberación), Gustavo Giménez (Movimiento Sin Trabajo Teresa Vive), Jorge Beinstein (economista), Armando Jaime (histórico militante revolucionario de Salta), Rubén Pollo Sobrero (ferroviario), Agustín Varela (dirigente Fuba), Flavio Rapisardi (luchador por los derechos de los homosexuales y contra todo tipo de discriminación), Claudio Katz, Jorge Marchini y Eduardo Lucita (Economista de Izquierda), Mercedes Méndez (trabajadora del hospital Garrahan), Pablo Pozzi (historiador, docente UBA), Marisa Gallegos (docente, investigadora), Nora Ciapponi (militante socialista), Carlos Chile (Movimiento Territorial Liberación), Christina Castello (periodista, poeta), Eduardo Espinoza (abogado del Movimiento por la Protección de los Derechos Civiles, Políticos, Sociales, Económicos y Culturales), Guillermo López, Aurora Tumanischwili Penelón, José Salvia y Domingo Greco (CTA de Flores), María Damasseno (copresidenta de la Fuba), Ester Kitay y Marcelo Norwenstern (integrantes de Calpa, Comité de apoyo a las luchas del pueblo argentino, con sede en París), Juan Pablo Rodríguez (copresidente de Fuba), Mariela Silesio (presidenta del Cefyl, Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras), Natalio Silva (presidente del Cecso, Centro de Estudiante de Ciencias Sociales), Santiago Fredy Gima (ex presidente de la Fuba, consejero superior de la UBA), Ariel Rocchetti, Carlos Taborda y Charly Pérez (delegados de los trabajadores de la línea B del subterráneo), Fernando Ramal (dirigente de la Coordinadora Estudiantil), Julián Asiner (presidente del Centro de Estudiantes del Nacional 1), Julio Cortés (músico, actor, integrante del Movimiento Unidos por el Arte), Patricia Barone (integrante de Autoconvocados por el Tango), Javier González (músico, miembro de Lucharte), Bokón Fraschino (músico de rock, ex integrante de Pescado Rabioso), Víctor Redondo (poeta, vicepresidente de la Sociedad de Escritoras y Escritores Argentinos), Elena Florín (médica, miembro de tribuna de Salud), Luis Trombetta (médico), Gabriel Beati ( enfermero del Hospital de Clínicas), Vanina Biasi (lista Bordó Apura), Martín Chilo (delegado no docente del Colegio Carlos Pellegrini), Alejandro Raya (presidente del Centro de Estudiantes de Veterinaria), Ezequiel Millior (presidente del Centro de Estudiantes de Psicología), Cristian Mayer (vicepresidente de Fuba), Josefina Delrieu (vicepresidente del Centro de Estuadiantes de Ingeniería), Eduardo Mileo (secretario general de la Sociedad de Escritaras y Escritores Argentinos), Ricardo Goldin (fotógrafo), Pedro Cazes Camarero (bioquímico, ex director de El Combatiente y Estrella Roja), Luis Cruz (crítico de cine), Gerardo Montero (Partido Obrero de San Martín), Carlos Abel Suárez (periodista), Angel Banjul (abogado), Dora Coledesky (abogada, militante feminista), Néstor Correa (secretario general de la Asociación Gremial Docente de la UBA), Claudia Ferrero, Gustavo Mendieta y Sebastián Consilvio (abogados de la Asociación de Profesionales en Lucha), Emilce Diaz (cineasta), José Piazza (delegado de los trabajadores del Teatro Colón), Magali Spina ( trabajadora de la Aduana), Alfonso de Villalobos (apoderado nacional de lista Violeta de ATE), José Barraza (concejal del PO, Tartagal, Salta), Amancay Ardura (coordinador nacional de la Corriente Clasista y Combativa), Claudio Kornblit (trabajador del Hospital Garrahan), Cristian Henkel (ex presidente del Centro de Sociales-UBA), Enrique Morcillo (integrante de la mesa nacional de la Asociación de Empleados de la DGI), Lidia Sarmenti ( integrante de la mesa Capital de la Asociación de Empleados de la DGI), Hernán Scoro (ex presidente del Centro de Estudiantes de Psicología), Mercedes Blanco (Familiares de las Víctimas de Cromañón), Chiche Perelman ( Partido Comunista Revolucionario), Guadalupe Godoy (abogada de Jorge López e integrante de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre-La Plata)

REPORTAJE A HERMAN SCHILLER

El periodista Herman Schiller conoce a Hebe como pocos. Editó Nueva Presencia, el primer semanario que osó hablar de las Madres de Plaza de Mayo durante la dictadura y luego fue echado de la Universidad de las Madres por cuestionar al gobierno kirchnerista.

Perfil.com-¿Qué recuerda de las primeras marchas en la Plaza?

Herman Schiller– Éramos 20. Y en las primeras creo que Bonafini no estuvo. Entonces yo las acompañé cuando tomaron la Catedral de Quilmes. Un padre de Iglesia y yo fuimos los únicos que las acompañamos. Ahora todos marchan con las Madres, pero en la dictadura nadie tenía el valor. Es más, yo dirigí el semanario Nueva Presencia, que fue blanco de dos bombas en 1981. Nosotros fuimos los primeros en sacar a Hebe y a las Madres. Todos hablan del Buenos Aires Herald, pero Nueva Presencia ya hablaba entonces de los Derechos Humanos.

– ¿Qué anécdota describe mejor el espíritu luchador de Hebe?

– Era alrededor de 1984. Estábamos en la Plaza de Mayo y apareció la Banda de Los Granaderos para tocar el Himno Nacional. “Este no es nuestro himno”, dijo Hebe. Y se fueron. Hoy gritan “viva la patria” y siguen el discurso nacionalista-peronista, cuando hace 25 años eran antiperonistas. En realidad no tenían una ideología definida: eran los más parecido al anarquismo: antipatria, antiamo, anti-Estado, antidios y utilizando el lenguaje anarquista, eran hasta anti marido. Ella era líder del campo revolucionario.

¿Qué rol tuvo la mano derecha de Bonafini, “Porota” Meroño?

– “Porota” era de formación anarquista. Su padre era anarquista y Francisco Franco lo mandó a fusilar en 1936, en el inicio de la Guerra Civil española. La familia Meroño, si mal no recuerdo, alojó en España al recordado anarquista Buenaventura Durruty, también ejecutado por las tropas franquistas. Meroño no tuvo un rol protagónico, pero es de las más fieles y antiguas de la Asociación. La gente la quiere mucho y valora sus años de lucha.

¿Le quedó algún rencor con Hebe luego de que lo echó de la Universidad de las Madres en 2007?

– Yo fui docente del Historia del Movimiento Obrero en la Universidad de las Madres y también tuve un programa en el espacio de la Madres, primero en Radio Nacional y luego en la Radio de las Madres. La verdad que me sorprendió que me echara por ser independiente y criticar a Néstor Kirchner. Osvaldo Bayer intentó convencerla a Hebe de que diera marcha atrás. “Me sacó cagando”, me contó Bayer sobre ese encuentro. En cambio, la reacción de Shoklender hacia mí fue buena.

– ¿Bonafini lo insultó luego de echarlo?

– En un programa, Hebe entrevistaba a la directora del Pami, Graciela Ocaña. Fue en 2007 esto. Mientras tanto, llegaban cientos de llamados de oyentes que me respaldaban ante la decisión de sacarme de ahí. Qué respondió Hebe. “A ninguno de los que llaman le gusta que le tiren mierda en el living”. Ella dedujo que el que está contra los Kirchner está contra las Madres.

– ¿Pero en algún momento tuvo admiración por ejemplo de lucha?

– Tengo mucha admiración y cariño por lo que fue. No por lo que es. Es que los Derechos Humanos ahora son palabras muy bastardeadas. En un momento era sinónimo de confrontación. Hoy hasta el City Bank tiene una oficina de los Derechos Humanos. Dejémonos de joder. “Yo pasé de la cocina a la militancia”, dijo Bonafini al principio. Después no lo dijo más. Al final, fue un error para los que pensamos que Hebe era la más revolucionaria.

-¿Qué diferencias ve ahora entre las Madres Fundadoras y la Asociación de Hebe?

-No hay tanta diferencia. Ambas apoyan al Gobierno. Tampoco hay muchas distancias ideológicas. En la Línea Fundadora tienen un perfil más bajo y muchas quizás están más cerca de la ideología del establishment. En el tema de las reparaciones económicas, los restos, prefiero no meterme. Hebe se negó siempre a cobrar indemnizaciones. Ahora cobra por otro lado.

– ¿Recuerda la pelea entre Verbitzky y Bonafini por los dichos sobre el atentado de 2001? Hoy sería impensado…
– Hebe dijo que “estaba contenta” por el ataque terrorista, que los yanquis se lo merecían o algo así, pero fue un exabrupto de su incultura y su ignorancia, no porque fuera antisemita. Ella acompañó y defendió a la comunidad judía muchas veces.

– ¿El Gobierno usó a las Madres como escudo ético o fueron las Madres las que usaron al Gobierno?
– Yo soy uno de los que más ha contribuido a inflar el globo; un globo que no se pudo pinchar. Ahora es el Gobierno el que más lo aprovecha. Pero en algunos años veremos quién utilizó a quién.

 

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