Perú: una polarización política radical en víspera electoral

Por Javier Diaz Canseco – Para Sin Permiso

El escenario electoral da cuenta de una franca polarización del país. Lo reflejan las encuestas, que dan un empate técnico aunque evidencian una tendencia al crecimiento del voto de Ollanta Humala en la última semana e Imasen lo pone ya  a la cabeza. Lo evidencia el que los candidatos de otras fuerzas que compitieron en la primera vuelta de la justa presidencial han terminado alineándose en esta segunda vuelta: Toledo y Simon con Humala, Castañeda y PPK con Fujimori. Alan García ha hecho obvio su favoritismo por Fujimori, dada la alianza que sustentó su gestión estos años y el evidente pacto de impunidad entre ambas fuerzas que explica faenones impunes y la Diroes convertida en el comité de campaña de Fujimori.

 

La intelectualidad, en sus más diversas esferas, ha tomado posición abierta. Desde Mario Vargas LLosa y Víctor Delfín, pasando por Miguel Rubio, Gustavo Bueno y muchos otros como Arturo Corchera se han pronunciado por la opción de Humala y los lineamientos de su Hoja de Ruta y su Juramento al país. Un importante equipo técnico, de reconocida solvencia y comprometido con un crecimiento inclusivo y con justicia social, se ha articulado alrededor de Humala. Fujimori se vio en el trance de contratar y traer a Giulliani, el ex alcalde de Nueva York, para presentar alguna novedad en el equipo fujimorista al que retornó (¿contratado?) Hernando de Soto, el ex asesor de Fujimori, buscando neutralizar el impacto de la abierta adhesión de Mario Vargas LLosa a Humala.

 

Si en la intelectualidad Humala ha sacado notoria ventaja, lo contrario ocurre en los grandes medios. En este espacio el alineamiento mayoritario con Fujimori no solo es explícito sino apabullante y llega a extremos de arrasar con el derecho de la población a una información equilibrada que le permita formar su propia opinión. Y en el campo económico es notorio que los grandes grupos empresariales se alinean con Fujimori y que buena parte de las organizaciones de trabajadores y de pequeñas y microempresas, así como de los productores del campo, están con Humala.

 

Una parte de la clase media, especialmente limeña, ha sido atrapada por la estrategia del miedo al cambio y de quienes presentan la inclusión social y económica de las mayorías en el crecimiento como una amenaza a su estatus y estabilidad. El miedo y la desconfianza han sido utilizados con fuerza en la campaña y han hecho que amplios sectores dejen de pensar en la importancia de una sociedad más inclusiva y más justa para garantizar paz y estabilidad social al país.

 

Los problemas sociales tocan la puerta al proceso electoral. El caso más dramático y grave, intencionalmente mal manejado por el gobierno, ha sido el de Puno que pone en riesgo la regularidad del proceso electoral del 5 de junio en una región que da más de 65% de intención de voto a Humala. Pero este caso no ha sido aislado. En este período se han dado movilizaciones de algodoneros contra la competencia desleal de algodón importado al amparo de los TLC, acciones de las Juntas de Regantes, conflictos de comunidades con mineras como en Las Bambas y significativas movilizaciones como la del No a Fujimori desarrollada en Lima con decenas de miles de participantes, en su mayoría jóvenes, lo que también se dio en muchas otras ciudades.

 

La escisión del país y la actitud provocadora y confrontacional de diversos espacios de la prensa como Bayly, el grupo Correo y El Comercio, así como de autoridades que debieran respetar la neutralidad de sus instituciones como el cardenal Cipriani, hacen que el proceso electoral pueda dar curso a escenarios complejos y agitados.  Solo una opción de cambio que se abra a la inclusión que reclaman amplias mayorías y evidencie a las capas medias y grupos empresariales que tienen y tendrán mejores oportunidades de desarrollo en el marco de una sociedad con más justicia, oportunidades y derechos para todos, podrá capear los temporales que parecen anunciarse y forjar una visión de país que las mayorías sientan propia. Solo así la polarización actual no caminará a la escisión y confrontación abierta.

 

Javier Díez Canseco, miembro del Consejo Editorial de SinPermiso, es Candidato al Congreso por la coalición GANA PERÚ.

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