LAS MENTIRAS DE LOS PRESIDENTES DE ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMERICA

La verdad se premia a sí misma –Platón

A) El carnaval de la farsa

No conocen la historia de la Casa Blanca quienes digan que Barack Obama no miente sobre la muerte de Usama Ibn Ladin, la guerra de Libia, las masacres del Oriente Medio, el problema de los inmigrantes, la prisión de Guantánamo, el encausamiento de los bandidos de Wall Street y muchas otras graves cuestiones.

John McCain, aquel piloto que perpetró veintitrés bombardeos aéreos sobre Hanoi, quien hoy es una de las figuras políticas más importantes de este país, contradice la versión del ex-fiscal general, Michael Mukasey, quien había dicho que la tortura usada en Guantánamo contra varios detenidos, el año pasado, fue la que facilitó que se localizara el lugar en que Usama “se escondía” en Pakistán y, eventualmente, a su “muerte”. Esta declaración de Mukasey significa que Obama mintió cuando dijo que había prohibido las torturas en las cárceles.

Ahora dice la ultrasionista Diane Goldman Feinstein, senadora por California y chairwoman del Comité de Inteligencia del Senado, que vio las fotos del cadáver de Usama, que no tiene dudas que sea él y que nadie más debe ver esas fotos. O sea que para estos insolentes no existe la opinión pública mundial.

Siguiendo el plan de desprestigar a quien el Imperio quiere que el mundo vea como su enemigo, a pesar de que ha sido su agente por más de 35 años, ahora se ”revela” que encontraron un pequeño arsenal de libros y videos pornográficos debajo de la cama de Usama. Es natural que hagan eso los jefes del país en que se produce más del 80% de toda la pornografía que existe en el mundo y es raro que no hayan dicho, también, que encontraron cinco kilos de cocaína y ciento o­nce matas de marihuana.

Viendo esto, no me extrañaría que el supuesto escándalo sexual de Dominique Strauss-Kahn, presidente del Fondo Monetario Internacional, quien se perfilaba como próximo presidente de Francia, sea una operación de la CIA para desacreditar a la izquierda francesa con vistas a las próximas elecciones y para que Sarcozy retenga el poder. Es absurdo creer que Strauss-Kahn va a tratar de violar a una mucama del Hotel Sofitel, de Nueva York, cuando por 500 dólares, la sexta parte de lo que estaba pagando todos los días por su habitación, podía tener a una prostituta bella, joven y fresca, no cansada ni llena de sudor como la mucama.

Por otra parte, el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, cree que Usama falleció de muerte natural hace varios años, que su cadáver cayó en manos del Imperio –nunca dejó de estar, vivo o muerto, en manos del Imperio– y todo lo que se ha dicho ahora es una ficción con vistas a las elecciones del año que viene, para que el pueblo crea que fue ajusticiado por el candidato Obama, o sea que fue “vengado” el 11 de Septiembre.

La gran líder paquistaní Benazir Bhutto ya había dicho unas semanas antes de que fuera asesinada, en diciembre del 2007, que Usama había muerto unos meses antes a manos de otro agente del Imperio.

A partir de la “ejecución” de Usama, se dijo que sería sustituido “en el mando de Al Qaeda” por su hijo de 22 años, HamzaIbn Ladin, a quien llaman El Príncipe del Terror. Ahora dicen que el nuevo jefe es el egipcio Saif al-Adel, de 50 años, quien más que un combatiente parece un corredor de bolsa de Wall Street.

El último capítulo de esta farsa es el audio que, supuestamente, grabó Usama, divulgado ayer por la prensa, en el que se refiere a hechos recientes en Túnez y Egipto. Es curioso que no haya aparecido ningún vídeo suyo hablando de esos hechos cuando sucedieron y aparezca ahora “después de muerto”, lo que sugiere que el Imperio, tratando de probar que Usama estaba vivo hace poco, puede haber usado a alguien que imitase su voz para mencionar hechos recientes. Nadie entiende que Usama escogiera esta vez sólo un audio, cuando su forma normal de comunicarse con el público ha sido siempre a través de un vídeo. Este es un error más de los que ha cometido el Imperio al tratar de convencer al mundo de una mentira que cada día se hace más evidente.

B) Un angelito con alas de lirio

Es muy curioso que, sin ninguna excepción –ni siquiera la de William Harrison, que fue presidente sólo por 32 días–, todos los ocupantes de la Casa Blanca hayan hecho de la mentira una virtud. Parece que hay algo en esa mansión que influye en sus inquilinos principales para que no confíen en la verdad.

A pesar de eso, se le ha inculcado a la población de este país un respeto casi religioso por los presidentes, como si jamás hubiesen tenido una sola mancha. De Washington se dice que fue el hombre que no podía decir una sola mentira —the man who couldn’t tell a lie–, un ser inmaculado, un angelito con alas de lirio. Jefferson era un arcángel, Franklyn Roosevelt, un santo, Madison, un beato, y Lincoln, un dios.

En Disneyworld hay un museo con los 43 presidentes –Obama es el 44 porque, hacia fines del Siglo XIX, Grover Cleveland gobernó en dos períodos distintos y se le da los números 22 y 24: o sea que 43 presidentes cubrieron 44 presidencias–. Son figuras de cera vestidas a la usanza de sus épocas, con equipos electrónicos de sonido y movimiento que las hacen hablar y moverse, y nos cuentan sus obras y planes. Después del show le entran deseos a uno de besarles hasta las orejas, como hacen los rusos.

Pero ¿es ésa la verdad? Hagamos un poco de historia:

C) Cuarenta y tres largas narices

1-. Mintió el teniente coronel George Washington, en los años en que ya se iba formando este imperio en las entrañas del otro imperio, cuando acusó a los franceses de haber invadido territorio inglés, en 1754, hecho que llevó al asesinato del diplomático francés Coulon de Jumonville y al antecedente inmediato en Norteamérica de la Guerra de los Siete Años, que debió haber sido llamada Primera Guerra Mundial, en la que hubo un millón y medio de muertos. Ya como Presidente, mintió en dos hechos famosos: la Rebelión del Whiskey y la persecución contra el héroe Daniel Shays.

2-. Mintió John Adams cuando dijo que los préstamos de la banca de Amsterdam eran para el pueblo, y se quedaron en manos de los banqueros y los jefes del gobierno.

3-. Mintió Thomas Jefferson, en 1801, cuando acusó a varios Estados del norte de África de atacar las naves de Estados Unidos, lo que provocó la guerra conocida como Barbary Coast War, y cuando dijo que la Compra de la Louisiana, que duplicó el tamaño del país, no violaba la Constitución de Estados Unidos; y, además, al decir que era antiesclavista y fue el presidente que más esclavos tuvo, después de Washington.

4-. Mintió James Madison al proclamar que su gobierno era del pueblo y para el pueblo y sólo un 10% de la población tenía derechos civiles.

5-. Mintió James Monroe cuando afirmó que su doctrina era para proteger a las naciones de América de una nueva agresión europea, cuando, en rigor, lo que hizo fue sustituir las agresiones de las viejas metrópolis por las del imperio nuevo.

6-. Mintió John Quincy Adams, al ser uno de los autores principales de la doctrina imperialista que llevó el nombre de su antecesor y decir que su objetivo era proteger a las naciones de América de futuras colonizaciones europeas.

7-. Mintió Andrew Jackson cuando acusó a los Seminoles de cruzar la frontera de Georgia para ayudar a los esclavos, excusa que usó para invadir la Florida, en 1817, y quitársela a España, y mintió muchas veces, ya como gobernante, en su monstruosa guerra a muerte contra la población original del país.

8-. Mintió Martin Van Buren, para justificar su mala política económica que provocó el Pánico de 1837, por lo que se le conoce no como Van Buren, sino como Van Ruin.

9-. Mintió William Henry Harrison al negar que, como jefe de las tropas federales en la Batalla de Tippecanoe, había perpetrado varias matanzas de civiles inocentes.

10-. Mintió John Tyler tantas veces que su propio partido, el Whig, lo expulsó por mentiroso. Su mentira peor fue decir que la anexión de Texas era constitucional.

11-. Mintió James Polk cuando dijo, en 1846, que los soldados mexicanos habían atacado a los estadounidenses en territorio de Estados Unidos, lo que dio inicio a la guerra entre los dos países en la que México perdió el 54% de su territorio nacional.

12-. Mintió Zachary Taylor cuando negó que había perpetrado numerosas masacres de mujeres y niños de la nación Shawnee y, veinte años después, cuando negó, también, que había perpetrado incontables asesinatos de la población civil en el norte de México.

13-. Mintió Millard Filmore cuando dijo que no era enemigo de la población autóctona ni de los esclavos y, como Presidente, propuso que la esclavitud se estableciera en los territorios mexicanos ocupados por el Imperio, y fue partidario de quitarle las tierras que se le había dado a la población autóctona al oeste del Mississippi para que fuera recluida en campos de concentración a los que llamarían, años después, Indian Reservations.

14-. Mintió Franklin Pierce al decir que era ajeno al Manifiesto Ostend, en 1854, por el que pretendía el Imperio apoderarse de Cuba, y cuando negó, muchas veces, que era alcohólico y lo fue a tal grado que murió de cirrosis hepática.

15-. Mintió James Buchanan cuando dijo que trataría de mantener unido al país y cometió tantos errores que provocó su desunión, por lo que los historiadores lo consideraban, hasta la llegada de George W. Bush, el peor de todos los presidentes.

16-. Mintió Abraham Lincoln cuando dijo que la abolición de la esclavitud era un problema de conciencia, y no una estrategia del capital industrial para que los esclavos agrícolas del sur se convirtieran en esclavos industriales del norte, o sea obreros.

17-. Mintió Andrew Johnson tantas veces que la dirigencia de su partido le negó la postulación –había llegado al poder por la muerte de Lincoln–; además, la Cámara de Representantes aprobó su destitución, que no fue efectiva porque el Senado se negó a ratificarla por un voto. Se le tiene como el tercer peor presidente del país.

18-. Mintió Ulyses Grant cuando negó haber sido cómplice de las masacres de Sherman contra la población estadounidense y cuando, ya presidente, dijo que el Tratado de Compra de Alaska a Rusia, en 1867, durante la presidencia anterior, no tenía una cláusula que le prohibía al Imperio crear bases militares en la península por treinta años.

19-. Mintió Rutherford Hayes al negar su responsabilidad en el asesinato de varios obreros durante la Gran Huelga Ferroviaria de 1877, diciendo que la culpa era de las milicias de los Estados y no de las tropas federales enviadas por él.

20-. Mintió James Garfield cuando dijo que no había participado en la masacre de civiles inocentes en Chattanooga, bajo las órdenes del general William S. Rosecrans, jefe del Ejército de Cumberland, durante la guerra civil.

21-. Mintió Chester Arthur al afirmar que estaba construyendo una nueva marina de guerra, en que los barcos tenían todas sus piezas de acero, para proteger las costas del país, y lo que estaba era preparando al Imperio para perpetrar numerosas agresiones navales en varios países del mundo, como se vio en las siguientes décadas.

22 y 24-. Mintió Grover Cleveland cuando acusó a la reina Liliukalani de Hawai de planear la expulsión de los extranjeros, pretexto que usó para armar, en secreto, a una banda de mercenarios que derrocó a la Reina y se apropió del país.

23-. Mintió Benjamin Harrison al negar que había participado en las masacres de la población civil en varias ciudades del sur durante la guerra civil, como brigadier general del Ejército de Cumberland; y cuando dijo que las altas tarifas proteccionistas, impuestas por su gobierno, eran para beneficiar a los productores y no para llenar las arcas del gobierno en una etapa de corrupción administrativa.

25-. Mintió William McKinley cuando acusó a España de haber destruido al acorazado Maine, ya que se hizo evidente que la explosión fue efecto de la combustión “espontánea” del carbón bituminoso, del que el barco llevaba una carga excesiva, o de una mina colocada por un agente yanki en la proa exterior del barco.

26-. Mintió Theodore Roosevelt cuando dijo que el llamado Corolario Roosevelt era para proteger a los pueblos de América de sus conflictos con otros países debido a la mala política económica de sus gobiernos, y mintió cuando dijo que no había ayudado a un grupo de renegados a separar a Panamá de Colombia, ya que fue la marina de guerra del Imperio la que evitó que Colombia recuperara una parte integral de su territorio.

27-. Mintió William Taft cuando, siendo gobernador de Filipinas, negó tener conocimiento de las numerosas masacres de decenas de miles de civiles inocentes, y cuando, ya presidente, ordenó la invasión a Nicaragua, en 1909, diciendo que era para proteger al pueblo de ese país de los abusos de su gobierno.

28-. Mintió Woodrow Wilson cuando dijo, en 1915, que no se estaba llenando de armas ni municiones el barco de pasajeros Lusitania, que viajaba de Nueva York a Liverpool, lo que provocó que los submarinos alemanes lo hundieran, muriendo más de mil seres humanos; y cuando negó ser cómplice del falso Telegrama Zimmerman que “probaba” la gestión de Alemania con México para que le declarara la guerra a Estados Unidos, calculado incidente que se usó para que este país entrara en la Primera Guerra Mundial.

29-. Mintió Warren Harding al negar que su gobierno fuese uno de los más corruptos en la historia del país y al decir que su grupo de amigos personales, conocido como la Ganga de Ohio, eran ciudadanos honorables y no una mafia de ladrones y especuladores que se aprovechó de una breve etapa de bonanza económica.

30-. Mintió Calvin Coolidge al negar que su irresponsable política económica del laissez-faire –dejar hacer, dejar pasar– fuera la causa inicial del grave conflicto que, conocido después como el Crash del 29, sumió al país en la peor de todas sus desgracias económicas, lo que provocó el desempleo, el hambre y la ruina de decenas de millones de seres humanos en todo el país; miles de los que creyeron que el dinero era más importante que la vida, escogieron el suicidio.

31-. Mintió Herbert Hoover al decir que no tenía responsabilidad directa con la brutal represión que, dirigida por McArthur, Eisenhower y Patton, se perpetró contra los veteranos de guerra que, en el verano de 1932, pedían en Anacostia Flats, Washington, se les pagara los bonos que se les había dado durante la guerra, ya que ellos y sus familiares estaban atravesando inmensas penurias en el peor año de la crisis.

32-. Mintió Franklyn D. Roosevelt cuando negó tener conocimiento previo del ataque japonés a Pearl Harbor, que provocó la muerte de 2,400 militares y 92 civiles. Oficiales de Inteligencia del Pentágono habían descifrado el código naval japonés, por lo que Roosevelt sabía que se iba a producir un bombardeo a Pearl Harbor a principios de diciembre del 41, y no hizo nada para proteger a los defensores de su país porque necesitaba esa masacre para entrar en la guerra; se sabe que antes había planeado perpetrar acciones autoagresivas hundiendo barcos de su país para acusar a Japón.

33-. Mintió Harry Truman cuando dijo que el gobierno japonés de Kantaro Suzuki no quería terminar terminar con la guerra para “justificar” su salvaje decisión de lanzar las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.

34-. Mintió Dwight D. Eisenhower al negar que había sido culpable de que el régimen títere de Vietnam del Sur no aceptara los Acuerdos de Ginebra que ordenaban la celebración de elecciones libres en todo Vietnam, en 1956, lo que condujo a la ampliación de la guerra y a la entrada posterior del Imperio en la misma.

35-. Mintió John F. Kennedy, en octubre de 1962, al decir que los gobiernos de la Unión Soviética y Cuba habían puesto al mundo al borde de la guerra nuclear cuando, en rigor, fue la política imperialista de Washington la que provocó la crisis, al oponerse al legítimo derecho de dos naciones soberanas a instalar en sus territorios las armas que estimasen convenientes, tal y como este país las tenía en Turquía sin que Moscú hubiese situado al mundo al borde de la hecatombe por armas nucleares que se hallaban a un milímetro de su territorio, no a noventa millas.

36-. Mintió Lyndon B. Johnson cuando dijo que “lanchas piratas” de Vietnam del Norte habían atacado a dos naves de guerra del Imperio en el Golfo de Tonkín, lo que llevó a este país a entrar de lleno a la guerra de Vietnam, provocando la muerte de más de tres millones de seres humanos, en su gran mayoría civiles. Esa mentira de LBJ fue, por supuesto, intencional: la industria bélica necesitaba su materia prima, la sangre.

37-. Mintió Richard Nixon infinidad de veces en todo lo relativo a la guerra de Vietnam, el bombardeo a Camboya, la falsa llegada a la luna y el Escándalo Watergate.

38-. Mintió Gerald Ford cuando, al tomar posesión, se comprometió con el pueblo a no perdonar a Nixon … y lo perdonó.

39-. Mintió Jimmy Carter cuando dijo que era enemigo del crimen y, siendo gobernador de Georgia, dirigió una protesta contra la sentencia militar a cadena perpetua de William Calley, el monstruo nacido y criado aquí en Miami que asesinó, a sangre fría, con sus propias manos, en My Lai, Vietnam, el 16 de marzo de 1968, a 109 niños, mujeres y ancianos –en total, 26 militares yankis asesinaron a 504 niños, mujeres y ancianos, aquel día, en la aldea de Song My, masacres de las que hay amplias evidencias–, quien se hallaba recluido en Fort Benning, Georgia. En honor a Calley, Carter instituyó “El Día del Combatiente Estadounidense” —‘American’ Fighting Man’s Day-– y le pidió a los ciudadanos de su Estado que llevaran las luces de sus coches encendidas por una semana, en apoyo del asesino. Esta protesta, y muchas otras en casi todos los Estados, llevaron a los jefes militares a reducir varias veces la condena de Calley, y a Nixon a decidir que las cumpliera no en presidio, sino en su casa; en total, sólo cumplió tres años y medio de arresto domiciliario. Nadie entiende que una persona como Jimmy Carter que, en los útimos 30 años, ha mantenido una actitud tan sensible en contra de las guerras y en defensa de las mejores causas de la humanidad, pudo haber haber hecho aquello hace cuarenta años.

40-. Mintió Ronald Reagan cuando dijo que no tenía conocimiento previo del llamado Escándalo Irán-Contra, por el cual el Imperio le estaba vendiendo, en secreto, armas a Irán para que matara a sus vecinos de Iraq, en aquella guerra de los años 80 en que el Imperio indujo a su aliado Saddam Hussein a que la iniciara. El dinero obtenido de esa venta era destinado a los contra de Nicaragua y éstos le pagaron el favor al Imperio introduciendo en este país 27 toneladas de cocaína pura, con la complicidad directa del vice-presidente GHW Bush y el gobernador de Arkansas, Bill Clinton. Pocas veces en la historia se ha visto una operación tan detalladamente perversa.

41-. Mintió George H.W. Bush, cuando negó que había sido el hombre clave de la CIA en la formación de varios grandes centros productores de drogas en Tailandia (Chiang May), Bolivia (Roberto Suárez) y Colombia (Fabio Ochoa Restrepo); cuando dijo que no había tenido como subalterno en el tráfico de drogas al general Manuel Antonio Noriega; y cuando acusó a Saddam Hussein de haber invadido a otro país, Kuwait, a pesar de que éste perteneció a la nación que hoy se llama Iraq por nueve mil años.

42-. Mintió Bill Clinton cuando negó su probable complicidad en el asesinato de Vincent Foster, asesor legal de la Casa Blanca, quien estaba a punto de revelar los secretos del Escándalo Whitewater y otros delitos de Clinton, lo que hubiera obligado al Congreso a destituirlo; la Casa Blanca dijo que Foster se había suicidado, pero todas las evidencias señalan que no fue así.

43-. Mintió George W. Bush cuando dijo que los atentados terroristas del 11 de–Septiembre habían sido perpetrados por enemigos de Estados Unidos –todas las evidencias señalan que fue una auto-agresión del Imperio para justificar las guerras, que son la proteína esencial del Imperio–, y cuando acusó a Saddam Hussein de tener armas de destrucción masiva –todas las evidencias prueban que nunca las tuvo–.

44-. Mintió Barack Obama, y miente y seguirá mintiendo en todo lo relativo a las guerras del Oriente Medio, los bombardeos a Pakistán, las torturas en Guantánamo y en muchas otras cárceles, los ataques asesinos a Libia, el drama de los inmigrantes “ilegales”, el encausamiento de los criminales de Wall Street, la “muerte” de Usama ibn Ladin y muchas cosas más.

Se cree que la nariz del Presidente ha salido ya por una ventana de la Casa Blanca y está llegando al centro del Parque Lafayette ☼

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a LAS MENTIRAS DE LOS PRESIDENTES DE ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMERICA

  1. En la portada de LenZayas.com viene el siguiente título en la portada que contradice ligeramente que a Obama le crece la nariz. Viene con un enlace directo a El Blog de Heraclito.-
    Ultimo Minuto:Se ha comprobado que a Pinocho le crecía la nariz por decir mentiras… y a los políticos norteaméricanos en vez de crecerle las narices, le salen canas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s